Fernando arrancó el auto. En este mismo instante Sheila rompió en carcajada. Fernando la mira sorprendido, desconociendo motivo de su felicidad.
_ ¿Qué pasa?
_ ¿Es en serio Fernando? _ Hoy me traes a tu empresa dejándome en vista de todas estas gatas salvajes. ¡Tengo en mente que ellas harían cuál quien cosas por ti.?!
_ ¿Qué paso mientras no estuve en la oficina? ¿Alguien te vino a molestar?
_ No, nada de eso!.
Ella seguía con la carcajada hasta sentir que le dolieron las mejillas.
Sheil