PUNTO DE VISTA DE ARIA
Miré el sobre durante dos horas antes de reunir el valor para abrirlo.
La casa permanecía en silencio a mi alrededor, pero ahora el silencio se sentía diferente: vigilante, expectante. Cada crujido de las viejas paredes hacía que mi pulso se acelerara. Cada motor de coche a lo lejos podría ser Tom llegando a casa. Me senté con las piernas cruzadas en la cama, la puerta cerrada con llave, el sobre descansando en mi regazo como algo vivo, algo peligroso.
La escritura en el