Capítulo 8

DORIAN RUSSO

Siento una molestia en el rostro, la claridad da comezón en los ojos, intento abrirlos, pero la luz golpea con todo. Como se me ocurre dejar las cortinas abiertas.

Una vez que la vista se adapta a la luz, me levanto y me dirijo al baño, me doy una ducha relajante para después vestirme con ropa casual y dirigirme a la cocina. Imagino que Bet sigue dormida. Bet, Betsabe; suena tan bien, me deleito con su nombre en mis labios.
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