Capítulo 40

Llegamos a la casa, a nuestra casa como me lo ha repetido Dorian durante todo el caminopara que se me quedara gravado en mi cabeza. Al ingresar a la propiedad somos recibidos por una sonriente Fionna, quien se acerca a mi y me brinda un abrazo fraternal. La he extrañado.

-Que bueno que has vuelto; este niño no es el mismo sin ti. – confiesa.

-Nana, por favor. – responde, tomándome de la cintura y dándome un beso en la frente.

Luego mi mi
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