25. El cristal con el que miras
Sin parpadear miré a través de la pequeña ventana que daba a la calle, se había hecho de noche y ni siquiera me había percatado. Las luces siempre habían logrado hipnotizarme, pero esta vez, no eran ellas las me mantenían atrapada, sino mi propia mente. Sí, estaba presa dentro de aquel cuerpo que no era el mío y viviendo dentro de una espiral sin fondo. Nunca había creído en aquello que no era tangible, y ahora, todo aquello impactaba con fuerza contra mí.
Resoplé cuando los ojos comenz