28. Pasos en falso
Cuando llegué a casa me senté en el sofá y abrí las cortinas, la noche era espectacularmente bella y la luna brindaba una tenue luz. Sonreí por la ironía, hacía mucho tiempo que no observaba lo que Dios, o quien quiera que fuese, había creado para que los humanos nos maravilláramos con su hermosa creación: la naturaleza.
Pensé en Shams —que en realidad era Mike, pero daba igual— y lo eché de menos. Me di cuenta de que me había dejado sola y que estaba por mi cuenta. Tal vez debía encontrar la c