30. Abriendo las alas
Así que eso era todo, yo había sido tan solo un borrador mal escrito y lleno de faltas de ortografía en la vida de Corey, y en la vida de Evan, ni siquiera llegaba a eso. Yo era un gran cero a la izquierda en la vida de todas aquellas personas con las que siempre había buscado congraciarme. Volví al apartamento de Ivaine y recogí todas mis cosas. No debía olvidarme de ninguna de ellas, ni siquiera de mi dignidad que yacía tirada en el piso como una gran mancha que no podía quitar ni e