24. Escrito en las estrellas
Cuando desperté, estaba sola sobre el sofá y no me refiero únicamente a esa melancolía que brinda el sentirse completamente abandonada, sino a esa sensación de soledad que termina inundandolo todo. Las copas de vino que Shamsiel y yo habíamos bebido aún estaban sobre la mesa de centro. Intenté incorporarme, pero todo me daba vueltas. ¿Por qué había reconocido a Evan en los ojos del ángel? Busqué dentro de mi cabeza las probables respuestas a mis decenas de preguntas, pero no las hallé. Cerré lo