****Dylanne
Los Ángeles. La cuna del entretenimiento. Sonreí durante todo el vuelo, y cuando aterrizamos en el aeropuerto privado, mi sonrisa se hizo aún más amplia. Kai me cogió de la mano y me ayudó a bajar; por fin, mis pies tocaron suelo angelino. Tenía los ojos muy abiertos por la emoción y una sonrisa de oreja a oreja. Estaba demasiado emocionada como para no hacer algunas fotos, así que saqué el móvil y empecé a hacer unas cuantas instantáneas.
—¿Quieres ver algo genial? —me preguntó.