****Kai
—Se lo has contado a mi padre —le dije a Hinato.
Ella me miró, con la vista fija en su reloj de diseño, antes de dar un sorbo a su zumo de manzana. Le había hecho una visita sorpresa a su loft.
—No me dijiste que ibas a venir. —Dejó caer las piernas del sofá y se dirigió a la nevera para servirse otro vaso de zumo.
—Te habría preparado una habitación.
—No necesito tu puta habitación.
—¿Ah, sí? ¿Cómo está el chaval? Espero que las heridas se estén curando ya.
Me quedé paralizado, con