***Dylanne
Me arrodillé, sujetándole la base del pene mientras lo lamía y lo observaba. Notaba su suavidad bajo mis manos. Lo apreté ligeramente y él se estremeció de placer.
Tragué saliva y volví a mirarlo. Él sonrió, expectante. Lo introduje en mi boca de un solo trago y sentí cómo se estremecía.
«Joder», susurró, lo justo para que siguiera.
En realidad, nunca antes le había chupado la polla a un hombre, y no sé en qué pensaba cuando escribí eso a los dieciocho años. Era una estúpida fanta