―¡Ver para creer! ―exclama Gonzalo, en tono divertido, cuando me ve coger cuatro packs de cervezas y meterlos al carrito de compras―, te has vuelto todo un amo de casa.
Le devuelvo la sonrisa.
―Me estoy adaptando a mi nueva vida ―encojo mis hombros―, no está mal del todo, he aprendido mucho con las chicas ―empujo el carro de compras y me dirijo a la sección de los snacks―. Además, de esta manera les devuelvo el favor que ellas me hicieron ―mi amigo no para de mirarme como si fuera un bicho rar