(POV Diddier Montalvo)
Nunca pensé que mi mayor rival en el amor y en los negocios fuera un personaje de tinta y papel. Y mucho menos que ese sujeto fuera una versión idealizada —y sospechosamente más atrevida— de mí mismo.
Desde mi escritorio, a través del cristal esmerilado que me permitía observar a mi secretaria sin que ella lo notara, la veía sufrir.
Estaba encorvada sobre su laptop, peleándose con el teclado, borrando más de lo que escribía. Su frustración era palpable, y aunque debería e