Me negué a irme sin ella, tenía que darle una despedida decente yo mismo. Llevamos el cuerpo de Betty a enterrar al cementerio familiar, no dimos aviso a mis padres sobre eso ya que sabía que se opondrían.
Todo fue tan rápido, solo pude observar por un par de minutos su rostro angelical antes de que la metieran a la barata y sencilla caja de madera, sí, fue lo único que pudimos conseguir sin llamar la atención. No pude siquiera derramar una lágrima más, sentía una enorme presión en la cabeza y