Kathie se quedó un instante más contra la pared fría del pasillo, las palabras de Noah resonando en sus oídos como una sentencia. ¿Lo estás evitando, Kathie? ¿O estás huyendo de ti misma? La pregunta se clavó en lo más profundo de su ser, dolorosa y certera. Él no solo la había confrontado con el deseo entre ellos, sino con sus propios miedos, sus viejas heridas, la constante evasión de la vulnerabilidad.
Cuando logró recuperarse, volvió a la mesa con Esteban. Él la miró con preocupación. "Está