Piero estaba nervioso y preocupado, había pasado al menos unas tres horas desde que Nerea había desaparecido y el tiempo seguía corriendo.
Después de que ella no había llegado cuando ya pasaban de las ocho de la noche, Piero la había llamado para preguntarle cuánto tiempo más tardaría en regresar a casa. Nerea no había respondido. Había comenzado a preocuparse cuando el tiempo siguió pasando y ella continuaba sin responder.
Sin poder aguantar más, había llamado a Giovanni para pedirle que fue