Nerea abrió los ojos y le tomó algunos segundos recordar dónde estaba. El sonido del mar se escuchaba a la distancia y su olor tan único se podía percibir aun a la distancia. Estaban en la casa de playa de los padres de Piero, habían llegado la noche anterior para pasar el fin de semana lejos de la ciudad.
Estaba sola en la cama y en la casa no se escuchaba ningún ruido. Piero y Alba debían de haber salido a dar un paseo.
Se incorporó sosteniendo la sábana delante de su pecho. Debajo estaba com