-Sebastián, quiero que me hagas el amor.
El joven CEO jamás se había sentido tan nervioso como en ese momento. Había estado con tantas hermosas y despampanantes mujeres, pero ninguna la había visto como lo estaba haciendo Helena en ese momento.
Sus ojos celestes como mares en calma, ahora habían perdido casi todo su color, sus pupilas se habían agrandado hasta dejar sus ojos casi por completo del color de la noche, era una mirada llena de deseo que hizo temblar de éxtasis al joven. Sintió el ca