Katlyn parecía un animal enjaulado dentro de la mansión que compartía con su esposo prófugo, habían pasado horas desde que el detective le había dicho que Sebastián había entrado a un departamento que claramente no era uno de los que tenía a nombre suyo.
Se estaba haciendo de madrugada cuando su teléfono sonó, la rubia no esperó ni un segundo para atender.
-Dime que tienes novedades- sentenció casi como una amenaza, sintiendo que una gota de sudor bajaba desde su frente.
Escuchó al hombre carra