Isla se sentó en el borde de la camilla del hospital, con las manos rígidas sobre el regazo mientras la enfermera ajustaba la máquina a su lado. La habitación se sentía demasiado silenciosa, demasiado limpia. Mientras esperaba, su mente divagó, sin querer, hacia la conversación que había tenido con su madre la noche anterior. Las palabras duras. La frustración. La forma en que Isla colgó el teléfono, dejando que la ira superara a la razón.
Su teléfono sonó.
El sonido cortó sus pensamientos. Mir