Mundo ficciónIniciar sesión"¿Quieres decir que es mi cachorro?", me hirvió la sangre al oírle llamar bebé a mi hijo. ¿En qué estaba pensando al referirse así a Ben? "Dobla la lengua, idiota. No llames así a mi hijo". Di un fuerte golpe con la mano en la mesa y una sonrisa cruel apareció en sus labios". Celine, una poderosa ejecutiva del mundo de la construcción, se enfrenta a una dolorosa decepción amorosa. Su mayor deseo en la vida es tener un hijo que llene el vacío dejado por un amor perdido. En su obstinada búsqueda por cumplir este sueño, conoce a Jordan, un hombre enigmático con un aura misteriosa. Un encuentro casual en un bar los une, pero ella se marcha a la mañana siguiente, sin darse cuenta de que su vida cambiará para siempre. Pocos días después, Celine descubre que está embarazada y, para su sorpresa, se da cuenta de que Jordan es el padre de su hijo. Agradecida por haber cumplido su deseo, aunque sea inconscientemente, decide mantener la paternidad en secreto. Pasan los años y Benjamin, su hijo de año y medio, enferma misteriosamente. Los médicos le diagnostican una forma rara y desconocida de leucemia, y Celine se ve inmersa en una carrera contrarreloj para encontrar una cura. Desesperada, Celine descubre que su sangre no es compatible con la de su hijo, y su única esperanza reside en encontrar al padre de Benjamin. Cuando por fin lo localiza, Jordan la ignora e intenta evitar cualquier implicación. Sin embargo, cuando Celine le revela el terrible estado de Benjamin, Jordan le confiesa su aterrador secreto: es un hombre lobo, el Alfa de su manada.
Leer másINTRODUCCIÓN
Las confederaciones conformadas por tribus de las estepas se han desintegrado tras la caída del extenso kaganato Uigur. Las facciones no tardaron en surgir y el control de las tierras uigur pronto es discutido por 3 tribus: los Bulaq, los Karluks y los Sekiz Oghuz.
La guerra parecía inevitable, pero gracias a un acuerdo matrimonial y a un convenio de paz, las confrontaciones entre las tribus han cesado. Aunque… no por mucho tiempo.[...]
Primer capítulo.«Si pudiera olvidar que soy su hijo, le aseguro que lo lograría»
Si empezamos desde el principio, entenderíamos la magnitud de los problemas que rodearon al joven Tegim[*] desde que nació. El parto fue extenso y doloroso para la madre, pero gracias a un milagro se salvó y cuidar del niño de cabellos negros como el carbón extraído por los esclavos en las montañas.Tal vez desde un principio, Tuva Eke estuvo perseguido por la mala suerte, los problemas y los malos entendidos. No solo lo pensaba él, sino todas las personas que en algún momento de su vida lo rodearon, y que de una u otra manera terminaron mal gracias a él, por el simple hecho de estar relacionados con él.Después de tantos años escondiéndose de los demás y de estar aislado del mundo exterior, decidió darse una oportunidad, solo una, y aclarar lo que ocurrió aquella noche del primer mes del año decimo.
La torre de exilio lo albergó durante más de dieciséis años, aquellas paredes grises y de ladrillo desgastado por los fenómenos naturales, sabían de sus sufrimientos, sus miedos y odios.En toda su vida no conoció el afecto de un padre, ni el de una madre. Su corazón frío, helado como la nieve, estaba atormentado por un pasado que lo condenó durante toda la vida, que acabó con aquel niño tierno de diez años, que fue obligado a ver morir a su madre mientras todos la aborrecían y trataban como una paria.Los ventanales empañados por el fresco rocío de la mañana eran testigos de sus noches de desvelo frente a ellas, buscando una forma de lograr que su padre se acordara de él, de que tenía un hijo encerrado a miles de kilómetros del castillo real. Le tomó tiempo lograr su cometido, más cuando no quería levantar sospechas respecto a sí mismo.
Finalmente, pudo descifrar entre la espesa neblina de vicisitudes, la contraseña para conseguir la salida del exilio. La luna se la susurró al oído, el búho se lo expresó con su mirada penetrante y el viento se lo anunció a gritos en medio de las ráfagas cambiantes de aire.
Era el primer mes del año; el aniversario número 16 de la muerte de su madre… 16 años perdidos de manera injustificada a causa de una estrategia para allanar los llamados de las tribus nómadas de las estepas, para apagar la voz de los portadores de una vieja tribu que poco a poco desaparecía del territorio.Desvió la mirada del ventanal y se centró en la entrada a la torre de la única persona que había estado con él desde que era un niño de diez años. La única persona que había accedido a quedarse con él, a pesar de los rumores y peligros que circulaban y rodeaban.—Señor Yul, la temporada está cambiando —avisó—, hace una semana que desperté, pero padre no ha venido… Me pregunto me recuerda o si piensa en mi madre.El hombre miró el ventanal y sonrió con tristeza.—Es el aniversario de la muerte de su madre, joven señor.—Así es —aceptó débilmente—. Hoy, hace dieciséis años mi madre murió ejecutada por mi padre. En una mañana nublada como esta, mi madre murió atravesada por una decena de lanzas afiladas.—Señor, es un milagro que usted esté vivo. Después de la muerte de la concubina Anuska, su padre le condenó al exilio, también a beber veneno progresivo…—Tengo mucha curiosidad en saber qué fue lo que persuadió a mi padre, para que desistiera de darme mucho más veneno.—Señor, el veneno pudo haberlo matado en cuestión de pocos años, no tiene sentido que piense en ello. Sin embargo, si usted lo desea, lo averiguaré.Tuva Eke negó levemente mientras se rascaba suavemente una de las ronchas moradas presentes en su cuello.
—¿Sabes cuando se quitará esto? —interrogó sin angustia mientras daba por terminado el tema que tanto inquietaba a su acompañante.—Mientras el veneno blanco no salga de su cuerpo, tendrá esas ronchas en la piel.—Deberías darme una dosis más generosa —sugirió en un susurro temeroso.El joven Tegim suspiró con cansancio al ver la expresión de reproche. Nadie podía entenderlo, pues ninguno era capaz de sentir en carne propia los dolores agudos y los padecimientos vergonzosos de su cuerpo cada noche debido al frío.
Se sentía inconforme e impotente, pues el haber llegado a esas instancias no había sido culpa de él, ni tampoco de la naturaleza, sino que fue su padre quien le había impuesto aquella penosa condición. Fue el kan quien lo llevó hasta un callejón sin salida, una encrucijada de frente a las maldades, que le había dejado malherido y vulnerable frente a los ojos de todos.La única alternativa para aliviar el dolor que tenía el príncipe y contrarrestar el primer veneno era con otro veneno que se podía conseguir en cualquier lado del kanato. Ese se había convertido en su medicina a falta de cualquier otro servicio básico. Sin embargo, los excesos del líquido lo habían llevado hasta el punto de intoxicarse con una sobredosis. Desde ese día, las porciones del medicamento estuvieron controladas por el señor Yul, con el fin de evitar que el joven maestro muriera en cualquier momento producto de la imprudencia y el desespero.—No debe abusar de su salud, recuerde que puede ser peligroso mezclar los dos venenos —Avisó nervioso, pero al ver que no obtenía una reacción, decidió cambiar de tema—¿Ha pensado en algo? El tiempo se agota, el rey pronto ha de elegir un candidato para la sucesión.Tuva Eke sonrió con ganas.—Lo sé, aun así, no me apresuraré a buscar más excusas para lograr salir de aquí, porque ya he encontrado una. Envíale a mi padre esta misiva, estoy seguro que no necesitaré palabras para que se acuerde de mí. De seguro él también ha de estar pensando en esto, tal vez ha estado pensando en mí.[…]
Mientras algunos pensaban que ser relacionados con el príncipe exiliado y loco era una deshonra y un sinónimo de debilidad, otros como el kan, sabían del peligro que podía correr el kanato, si el hijo de la concubina de linaje tribal Tuhsi, muerta hace dieciséis años, despertaba de su letargo tras casi morir envenenado con cinabrio.
Con el transcurrir de los años, se vio demostrado que la vida se oponía al kan, pues contra todo pronóstico, recibió la noticia de que su hijo había despertado.
Quedó en silencio, sintiéndose culpable por haber intentado matarlo cuando todavía era un niño. Tal vez, nunca se iba a poder deshacer de las sombras de aquel fatídico día, un día en el que no solo había perdido a una de sus mujeres, sino también al hijo más capaz entre el resto de sus vástagos.Decidió salir de sus desgastantes pensamientos y enfrentar al visir:—¿Cuándo ha ocurrido esto?—Hace unas semanas —contestó de inmediato.—¿Por qué no me había enterado de esto?—Respondiendo al Kanliq, las visitas a la torre septentrional fueron restringidas por usted el día en que su hijo entró allí.El hombre quedó en silencio por unos breves instantes.—¿Cómo ha quedado? ¿El veneno salió de su cuerpo?—Kanliq, el veneno estuvo en su organismo por muchos años. El veneno no logró matarlo, pero le ha dañado la vista, su piel está manchada con rosetas moradas y tampoco habla; no dice ni una sola palabra... Además, eso no es todo, pues su cojera ha empeorado.El hombre rio con pena, no era una risa alegre, sino una que se podía mezclar con el llanto. Los quejidos retumbaron en su amplio y pesado pecho, a pesar que no quería verse vulnerable. Pero cuando sintió que el nudo en la garganta se le h**o desecho, volvió la atención a su subordinado:—Soy un gobernante con un hijo lisiado, un minusválido que no es capaz ni de soportar el peso de su propio apellido, dime… ¿Me queda algo de orgullo?—Kanliq, el respeto que se han ganado sus otros hijos dentro y fuera de nuestro territorio compensa la vergüenza de tener a ese hijo suyo.El rey dirigió su mirada al visir. Sus ojos negros y profundos miraron con intensidad al hombre, le advirtieron que sus palabras fueron imprudentes. El hombre, al entenderlo, corrió a disculparse y pedir la absolución de la muerte.—Tuva Eke es mi hijo, no tienes ningún derecho a hablar mal de él, porque después de todo es tu amo.—Lo sé, Kanliq, pido perdón.El hombre bufó:—¿Tienes otro mensaje?El hombre de inmediato puso en el escritorio cada uno de los documentos que su rey debía revisar aquel día. El Khan se dispuso a cumplir con los deberes diarios, firmar decretos, emitir sentencias y leer los informes enviados desde las fronteras. Entre todos aquellos rollos de pieles, encontró uno amarillento y de poca calidad. Lo abrió con parsimonia, esperando ver uno más de los tantos informes de guerra, pero no fue así, y se sorprendió al ver escrita una fecha sobre el lienzo. Recordó la fecha memorada allí y se llevó otra gran sorpresa; era el aniversario de la muerte de la concubina Anuska, la madre de Tuva Eke.El hombre soltó el pergamino como si de la peste se tratara.—Anuska… —susurró contrariado.El visir llegó junto a él, y afanado trató de ver lo que le ocurría. Pero por más que le preguntara, el Khan no le decía nada en concreto.—Tuva, Tuva… —balbuceó atragantado—, busca a Tuva Eke.—Gran Kanliq, su hijo está condenado al exilio.El Khan perdió la paciencia y gritó:—¡Ordena mi decreto! —exigió acalorado—: Quiero a Tuva Eke presentarse ante mí.…Tanto el señor Yul, como Tuva Eke miraron por el ventanal, cuando percibieron actividad fuera de la torre. Había pasado quizá dos días desde que se había enviado el mensaje al kan y todo ese movimiento le aseguraba que se trataba de los hombres de este.—¡Joven señor, son los hombres de su padre! —exclamó Yul asustado.Tuva Eke reaccionó de inmediato, extendió el bastón hacia el suelo y una vez lo h**o apoyado contra la piedra grisácea, se levantó y caminó lo más rápido que su pierna enferma le permitió. Al final se tiró sobre la cama mientras dejaba al señor Yul arroparlo con las mantas.—Es bueno en esto, señor. No deje que el Khan sospeche de usted —apremió antes de que el personal del padre de él entrara a la habitación de la torre.Aclaraciones:Tegim: heredero o príncipe. Proviene de las lenguas túrquicas-mongolas.Kanliq: el gobernante supremo de un sistema político denominado kanato.BenjaminRecorro los pasillos de la empresa observando cada detalle con una mezcla de admiración y responsabilidad. Las ajetreadas oficinas, las salas de reuniones donde se toman las grandes decisiones y los empleados diligentes en sus tareas diarias me recuerdan el viaje que ha recorrido mi familia para llegar hasta aquí.Recuerdo los días de mi infancia en que visitaba este lugar con mis padres. Era fascinante verlos en acción, discutiendo estrategias empresariales y trazando planes para el futuro de la empresa. Ahora, como heredero de la dinastía Jones-Reynolds, siento el peso de la responsabilidad sobre mis hombros.Pero también siento una profunda gratitud y orgullo por lo que mis padres construyeron. Bajo su dirección, la empresa prosperó, se expandió a nuevos mercados y alcanzó nuevas cotas de éxito. Soy consciente de los grandes retos a los que me enfrento, más aún tras haberme convertido en Consejero Delegado de este imperio.Mientras observo a los empleados trabajando en arm
JordanEstoy de pie frente al altar, con el corazón latiéndome con fuerza en el pecho mientras espero ansiosamente la entrada de Celine. La iglesia está abarrotada de miembros de la manada y de algunos de los amigos más íntimos de Celine, todos reunidos para presenciar este momento tan especial. Fotógrafos y reporteros captan cada detalle, pero mis ojos están fijos en la entrada de la iglesia.Ton está a mi lado como mi padrino, vigilando todos mis movimientos y encargándose de toda la seguridad del lugar. Aunque nuestros enemigos estaban muertos, no quería que nada estropeara ese momento."¿Ya está aquí?", le pregunté nervioso."Casi, mi alfa" Sonrió al darse cuenta de mi angustia y empezó a hablar con alguien a través del punto electrónico que tenía en la oreja. "Benjamin, está entrando" Contuve la respiración mientras empezaba a sonar la música instrumental.Benjamin entró en la iglesia acompañada de dos niños mayores, que representaban a toda nuestra manada. Su elegante atuendo er
CelineAl amparo de la luz de la luna, camino a través del denso dosel, cada paso resonando en el silencio del bosque. Elowen había preparado las hierbas y pociones necesarias para mi ofrenda en el árbol de los deseos, y ahora, siguiendo sus instrucciones, emprendo este viaje solitario.El camino me es familiar, pero esta noche hay una sensación de expectación en el aire, como si el propio bosque fuera consciente de la importancia de esta petición. A medida que avanzo, siento que el corazón me late con más fuerza en el pecho, una mezcla de esperanza y aprensión me embarga.Finalmente, vislumbro la imponente figura del árbol de los deseos. Sus ramas se extienden hacia el cielo estrellado, su imponente presencia irradia un aura de poder y misterio. Aquí es donde debo hacer mi petición a la Diosa de la Luna, aquí es donde debo clamar por su bendición.Con un profundo suspiro, me acerco al árbol, sintiendo su energía palpitante. Me siento pequeña ante su grandeza, pero también siento que
CelineHan pasado unas semanas desde que derrotamos a la bruja, y la vida ha empezado a volver lentamente a la normalidad. Jordan está resolviendo algunos asuntos relacionados con la manada, mientras que Elowen y yo estamos en casa, ocupándonos de las tareas cotidianas y, por supuesto, de los asuntos de la compañía. Benjamin estaba en la guardería de lobos, aprendiendo a lidiar con sus nuevos descubrimientos."Todavía no estoy seguro de si debería celebrar nuestra boda en Seattle, Elowen", comenté mientras organizábamos algunos papeles esparcidos por la mesa del salón. "Mi vida está aquí ahora".Elowen me miró, sus ojos expresaban curiosidad. "¿Te preocupa algo en particular?".Negué con la cabeza, un poco reacia a compartir mis temores. Sin embargo, sabía que podía confiar en Elowen. "La excesiva atención que recibimos cuando estamos allí", admití, sintiendo que se me formaba un nudo en la garganta.Ella me miró con comprensión y puso una mano reconfortante sobre la mía. "Lo comprend
JordanCorrí hacia el lugar donde Celine había llevado a Benjamin para protegerlo mientras nos ocupábamos de la bruja. El corazón me latía con fuerza en el pecho después de aquella derrota.Cuando por fin divisé nuestra casa a lo lejos, un suspiro de alivio escapó de mis labios. Celine estaba de pie mirando a través de la puerta de cristal, con Benjamin en brazos, ambos parecían asustados pero a salvo.Llegué hasta ellos a grandes zancadas. Celine abrió la puerta y vino corriendo hacia mí. Cambié a mi forma humana y los acogí en mis brazos."Gracias a Diosa", dije, aspirando su olor y con la voz cargada de emoción. "¿Estás bien?Celine me miró con los ojos llorosos de alivio y sonrió, una sonrisa que iluminó todo mi ser."Estamos bien, Jordan", respondió, con voz suave y tranquilizadora. "Benjamin se ha despertado hace unos minutos".Los estreché aún más entre mis brazos, sintiendo que me quitaba un peso de encima. Miré a Benjamin, que sonreía acurrucado en nuestros brazos, y sentí qu
JordanLa tensión era palpable mientras observaba cómo el espíritu de la bruja centraba su ira en Elowen, que poseía los objetos que podían derrotarlo. Envuelta en magia protectora, la híbrida nos mantenía a salvo de los avances del espíritu. Sabíamos que estábamos en desventaja, pero no podíamos echarnos atrás. Celine estaba a mi lado, sosteniendo a Benjamin en brazos, con los ojos llenos de lágrimas mientras esperaba mis instrucciones."Celine, tienes que coger a Benjamin y salir de aquí", dije en voz baja pero firme. "Elowen, Ton y yo nos ocuparemos de la bruja. La mantendremos ocupada mientras tú encuentras un lugar seguro".Celine dudó por un momento, pero luego asintió, su maternidad en duelo con su fuerza de loba. Besó la frente de Benjamin y comenzó a alejarse, no sin antes lanzar una mirada preocupada en nuestra dirección."Destruiremos a este ser rencoroso, mi Luna", le prometí, sabiendo que mis palabras eran tanto para mí como para ella.En cuanto Celine se alejó, me volví
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