No quería despertar de aquel sueño, donde estaba apretada de aquel cuerpo fornido, que le murmuraba palabras hermosas y le daba besos en la cabeza, la estrechaba fuerte cada tanto y la acariciaba tiernamente, era el sueño más relajante que había tenido jamás y se sentía más que cómoda, se sentía querida y consentida. Era un hombre grande porque ella se sentía chiquita entre sus brazos, totalmente recogida en aquel lugar calientito que era mejor que cualquier paraíso, así se debía sentir estar e