¿CREER O NO CREER?
La mañana estaba impregnada de promesas y besos dulces cuando Lorenzo se despidió de Serafina. La luz del sol acariciaba sus rostros mientras él le aseguraba que estaría con ella tan pronto terminara de supervisar las obras en el pueblo. Serafina le regaló una sonrisa llena de amor y lo besó dulcemente, incapaz de contener el torrente de emociones que sentía por su Alfa. Cuando Lorenzo se alejó, la chispa de una idea encendió su corazón: sorprenderlo llevándole su plato favor