QUIERO QUE SE VAYA.
QUIERO QUE SE VAYA
―¡Lorenzo! ―Serafina dejó escapar un grito desgarrador.
El sonido del nombre de Lorenzo interrumpió la cercanía íntima entre él y Vivían. El alfa, sorprendido, apartó con brusquedad a Vivían, sus ojos se encontraron con los de Serafina, leyendo el dolor en su mirada.
―Serafina…
Las palabras se quedaron atrapadas en su garganta al ver el dolor reflejado en los ojos de su compañera. Pero ella retrocedió, tratando de alejarse del lugar.
―¡Se… Serafina! ¡espera! ―el Alfa fue