TENGO UN HIJO.
TENGO UN HIJO.
En el estudio del vasto castillo, Lorenzo era incapaz de contener su risa, había estallado en carcajadas desde que Zade le confió su más reciente desventura.
―¿Terminaste? ―preguntó Zade con sarcasmo, su voz teñida con resentimiento ―Qué bueno que mi desgracia te parezca divertida.
Lorenzo, haciendo un esfuerzo sobrehumano por recuperar la seriedad, dejó de reír y miró a su amigo. Sus ojos aún brillaban con restos de júbilo no expresado.
―En serio, ¿Luna Snow te dijo eso?
―Sí