ES EL PADRE DE MI HIJO.
ES EL PADRE DE MI HIJO.
El silencio que habitaba en la sala del consejo se vio interrumpido cuando Luna, con sus hombros tensos y la mirada baja, entró en la estancia. El Alfa, su padre, le observó desde su asiento al final de la larga mesa de madera, donde tantas decisiones se habían tomado. Se puso de pie, su figura imponente, envuelta en la autoridad que le confería su rango.
―Hija ―dijo con una voz que resonaba con calidez y firmeza ―¿cómo te fue?
Luna torció los labios, una señal clara de s