RESPUESTAS.
RESPUESTAS.
La luz de la luna se filtraba en la habitación de Luna, pintando destellos plateados en las paredes mientras ella se preparaba para descansar. La tranquila noche se vio interrumpida por el golpe sordo de la puerta al abrirse. Zade, con una presencia imponente, se erguía en el umbral, sus ojos ávidos, capturando cada detalle de la loba, vestida solo con un camisón que apenas cubría su figura.
―¿Qué haces aquí, Zade? ―Luna espetó, su tono cortante como un filo de acero. Aún resentida