ENEMIGO EN CASA.
ENEMIGO EN CASA.
Las paredes húmedas de las mazmorras parecían cerrarse sobre ellos, el aire cargado de un silencio pesado, interrumpido solo por el eco de sus propias respiraciones. Serafina, con ojos inyectados de una determinación temblorosa, se acercó a la celda donde Brandon estaba encadenado, su figura imponente empequeñecida por la oscuridad del calabozo.
―Siento no poder corresponder a lo que sientes ―dijo Serafina, su voz, un susurro que luchaba por esconder un mar de emociones confli