DOS LOBOS ENAMORADOS.
DOS LOBOS ENAMORADOS.
La ceremonia del Aullido terminó, dejando en el aire un eco de unidad y tradición que resonaba en el corazón de cada miembro de la manada. Zade, con su pequeño hijo Desmond dormido en sus brazos, caminó con la serenidad de un Alfa que había cumplido su deber.
Luna los miró irse y en su rostro había una mezcla de emociones indescifrables. Caleb, que estaba a su lado, notando su vacilación, se inclinó hacia ella con una voz suave pero firme.
―Ve con ellos ―dijo ―Tal vez de