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Lidia.

Mi fiesta no era lo que yo creí. Habían cientos de invitados. Y nadie que yo conociera.

— Creí que era algo pequeño.

— Trate de controlar a mis hermanas. No es sencillo.

— ¿Te gusta la fiesta? — Preguntaron mis cuñadas.

— Esto es lo más pequeño que pudimos, tenemos muchos amigos. 3

— Cientos. — Es increíble la buena relación que tienen ellas.

Me recuerdan a Layla y yo de pequeñas. Siempre pensé que ella me quería, que ingenua fuí. (L

— Bueno disfruten. — Besaron las mejillas de Emmett. —

Te adoramos.

— Lo sé.

— Debes decir que también nos adoras. — Reclamaron.

— Las adoro.

— Así está mejor. — Ambas se retiraron satisfechas. Emmett y yo nos observamos sonrientes. A veces ellas actúan cómo

niñas pequeñas.

— ¿Por qué mi papá no está aquí?

— El no quiso bajar.

— Voy a verlo.

— No. Yo iré. - Emmett subió, yo no me quedé tranquila, fui detrás de él.

— Debería acompañarnos a la fiesta, Lidia lo quiere ahí.

— No quiero avergonzarla frente a sus
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