Katy.
Ojalá pudiera creer en el. En sus palabras de amor. Todo sería más fácil si pudiera confiar. No estaría tan arrepentida por ser débil y entregarme a la pasión que me domino.
— Amor tienes visitas.
— ¿Quién?
— Tus padres.
— ¿No les habías dicho que estábamos de luna de miel?
— Se que los extrañas. Y quería que los vieras.
- ¿Te arriesgas a qué les cuente la verdad?
— ¿Les dirás?
— Si. Si les voy a decir, y tú vas a tener que darme el divorcio.
— Caspian se acercó y tomó mis manos.
— ¿De verdad es lo que quieres? — Su mirada triste casi me conmueve.
— Si. Si es lo que quiero.
— Bien. Voy a respetar tu decisión, no puedo tenerte toda la vida aquí contra tu voluntad. — ¿Qué estaba planeando ahora? Quizás ya tiene otra mujer. — Te estoy dando la oportunidad de dejarme. Si no la tomas ahora nunca más te la daré. — Solté sus manos y salí de la habitación, baje a la sala y me encontré con mis padres. Ambos sonrieron al verme.
— ¿Cómo estás? — Los abrace.