Emmett.
Llegó el día que no quería, mi primera cita de conciliación, no pude convencer a Lidia de cancelarla.
Llegué tarde, ella no se mostró molesta, algo raro. Ya que en los últimos días apenas me ha dirigido la palabra.
— Señor Emmett. ¿Usted se quiere divorciar?
— No. — Respondí firme. — Yo amo a mi esposa. Quiero arreglar las cosas con ella. — La voltee a ver, ella parecía perdida en su propio mundo.
- ¿Y ustedes señora Lidia?
— Yo... — Ella basilo unos minutos. — No señor ju