... Lidia sale del hospital y el la sigue a todos lados. Cuidando que esté segura. Sabe que no tiene dinero, por lo que hace que algunos dólares aparezcan en su camino, Lidia se siente muy afortunada, recoje el dinero y va a comer. A la hora de pagar la mesera le dice que es cortesía de la casa. Pues
Emmett ya pagó la cuenta.
Lidia entonces piensa en irse a otro lugar, va a comprar un boleto de avión, pero recuerda lo caros que son, prefiere irse
en autobús.
En la estación, la vendedora le ofrece un enorme descuento a una ciudad muy lejana. Lidia sigue pensando que la suerte la persigue, ella compra el boleto y se va a su nuevo destino.
Emmett se sube al mismo autobús que ella, para cuidarla todo el camino, no quiere que nada malo le pase mientras viaja.
Las horas pasan, ella se duerme, Emmett procura que no pase frío, le pone una manta alrededor, y mete más dinero a su pequeña bolsita. No mucho, para que no sospeche.
Lidia llega a su nuevo hogar, pasa a comer, conoce