30. La llamada.
Inmediatamente abrí los ojos, miré mi teléfono, quería confirmar si Jorge había vuelto a llamar, pero no tenía llamadas por devolver.
Medité un poco en sí era la hora, el momento, y la oportunidad de llamar, me llené de valentía, respiré profundo y llamé.
Después de sonar en dos ocasiones una voz femenina casi que dormida responde.
- ¿Hola?
- ¿Natalia? ¿Eres tú?
- Sí, sí soy yo, ¿Tú como estás?
- Bien, Gracias. ... oye.. discúlpame por llamarte a estas horas, no quería molestarte