32. La verdad.
- Sé que piensas que no me importas, pero sí me importas muchísimo, ¡demasiado!
- ¿Estas segura? - Preguntó Varys.
- ¡Me ofende que lo preguntes! - Reclamó, ¡Te adoro!, eres lo único bueno que tengo en la vida, eres mi polo a tierra, y sé que estas fatal desde hace un tiempo, pero ya no puedes luchar solo, yo estoy aquí para tí.
- Gracias. - Dijo Varys con voz de derrota.
Una hermosa mujer lo abrazó fuerte, Varys calló derrotado al abrazo de aquella mujer, la sujeto fuerte, ella lo de