El sonido de la campana sobre la puerta de la pastelería hizo que Airin levantara la vista con curiosidad. Su corazón dio un vuelco repentino cuando vio a John y Alexander entrar juntos por la puerta.
Katy, que estaba detrás del mostrador, también notó su llegada y frunció el ceño con sorpresa. La tensión en el aire era palpable mientras los cuatro se quedaban en silencio, procesando la situación.
John fue el primero en romper el silencio, con una sonrisa nerviosa en el rostro. John: Hola, Airi