—Tienes un aroma muy seductor, Sheyla. Puedes atraer fácilmente la atención de cualquier hombre.
Tragué saliva sin poder hablar.
—Umm... ¿puedes soltarme ya?
—Por supuesto—. Clark retrocede y vuelvo a sentir frío. Su calor es tan reconfortante.
Me doy la vuelta y él no piensa moverse. Nuestros pechos se tocan y los ojos miran hacia su cuello porque no puedo levantar la vista por miedo a derretirme.
Pero Clark es muy tentador, levanto la barbilla y allí, en ese preciso momento, se inclina y sus