—¿Estás bien? — preguntó Alex cogiéndome del codo.
—Sí, estoy bien—. Cerré los ojos un momento, pero un segundo después me sentí mejor. —No creas que olvidaré que me abandonaste.
—Parecía que podías soportarlo—. Alex se encogió de hombros.
—Uh hum ¿así que no fue una venganza por marcar contra ti? —. Puse las manos en las caderas e incliné la cabeza hacia un lado.
—No. Había una pequeña sonrisa en su cara que me hizo saber que estaba mintiendo.
—Sólo recuerda que el karma es una perra—. Sonreí