Mundo ficciónIniciar sesión—Tienes que ponerte hielo en la muñeca antes de que empeore. Toma—. Con una delicadeza a la que no estaba acostumbrada, me agarró el antebrazo y me lo acercó. Observé en silencio cómo me subía el jersey y me colocaba la bolsa de hielo en la muñeca magullada. Inspiré con fuerza al sentir el frío.
—Déjatelo puesto diez minutos y luego te lo quitas.
—Gracias. susurré, conmovida. Fue







