Las luces de la mansión Lion estaban encendidas, pero dentro todo se sentía frío. El silencio era incómodo, como si la casa supiera lo que estaba por venir. Marck caminaba de un lado a otro en su oficina, con el nudo de la corbata suelto y la copa de whisky a medio vaciar sobre el escritorio. Su celular vibró. Un mensaje anónimo. Solo una frase.
“Dejaste ir a la única mujer que te amó de verdad.”
Y una imagen.
El corazón de Marck se detuvo por un segundo. Se acercó al teléfono y amplió la foto