El reloj marcó las 7:25 PM, así que con paso firme me dirigí al bar. Tenía en mente una única misión: enfrentar a Andrey y capturar en video cualquier prueba de su infidelidad. Apresuradamente entré al establecimiento, con el teléfono en mano. Pero para mi sorpresa, al escudriñar con la mirada, no pude encontrar ni rastro de Andrey ni de Charlotte en ninguna parte. Confundida, me detuve un momento y comencé a dudar si me había equivocado de lugar. Rectifiqué la dirección una vez más, verificand