Zoe
La sala de juntas del último piso olía a cuero costoso, café recién molido y una tensión implacable. En el centro de la mesa ovalada, ocupando la cabecera con una presencia imponente y una mirada de acero, estaba Richard Miller, el fundador del imperio, el patriarca cuya aprobación o desprecio podía definir el destino de cualquier ejecutivo en esta ciudad. A su lado, Eleanor me observaba con una sonrisa falsa y helada, mientras que