Zoe
La amenaza que Alexander me soltó no tardó ni dos horas en caer sobre nosotros como una bomba.
Estábamos todos sentados en la sala de juntas principal: los creativos, los ejecutivos de cuentas, Christopher a mi lado y Alexander presidiendo la cabecera con una postura impecable que destilaba pura arrogancia. Tiró una carpeta negra sobre la mesa de caoba con un golpe seco que hizo callar a todo el mundo.
—El Grupo Vanguardia acaba de adelantar el lanzam