Zoe
El beso dejó de ser un simple refugio para convertirse en una hoguera hambrienta que arrasó con todo a su paso. Las dudas que me carcomían, los flashes cegadores de las cámaras en el Hotel Plaza y la sombra sofocante de la familia Miller se disolvieron en el preciso instante en que la respiración de Alexander se volvió un jadeo rasposo contra mis labios. Había una desesperación salvaje, en la forma en que sujetaba mi c