Laura escuchaba atentamente a Ros, la barista de la cafetería que más frecuentaban los empleados de la empresa.
—Violet no está bien, su bebé murió después de nacido, y está desconsolada —contaba Ros a Eva—, pero, haremos todo lo que esté en nuestras manos para ayudarla.
Laura miró a Eva sobre el borde de la taza de café, preguntándose si estaba bien que su amiga escuchara algo tan trágico estando embarazada, la respuesta la tuvo cinco segundos después.
—Que lástima me da por ella, debe ser dif