—Él está bromeando, esa es su personalidad, no le hagas caso, no es mala persona —dijo Felipe.
Estela dijo: —Sé que no es malo, si lo fuera, no estarías jugando con él.
Mientras hablaba ella abrochó los botones de la camisa de Felipe.
Felipe bajó la vista hacia ella.
Estela sonrió: —Porque tú tampoco eres malo.
Felipe levantó la mano para acariciarle el cabello: —¿Todavía no vas a volver?
Estela respondió: —Las vacaciones aún no han terminado.
Le pasó la sopa para que la bebiera.
Felipe, agradec