—Todo es posible para mí —dijo Fernando. —Elige lo que te gusta comer.
Aurora sonrió.
Bajó la mirada.
—Parece que en el futuro tendré que prestarte más atención, si no, no sabré nada de tus preferencias.
Fernando sonrió: —Tendremos mucho tiempo en el futuro, tendrás tiempo de sobra para conocerme.
Aurora frunció ligeramente los labios y emitió un suave sonido de afirmación.
En realidad, su corazón estaba lleno de anhelo y expectativas hacia el futuro.
Anhelaba los tiempos pacíficos, una vida que