Ella recuperó un poco la conciencia.
—¿Qué hora es?
Al hablar, su voz era ronca.
Fernando dijo: —Las diez.
Aurora frunció el ceño: —¿Las diez?
¿Tan tarde?
Inmediatamente se levantó para ver a su hija.
La manta se deslizó, revelando su cuerpo desnudo, y ella se detuvo por un momento.
Recordando lo que había sucedido la noche anterior...
Su rostro se sonrojó levemente.
Fernando le colocó una bata sobre los hombros: —Levántate, vamos a desayunar.
Aurora asintió.
Fernando se levantó de la cama.
Su c