Rodrigo se giró hacia ella.
Estela también miró: —Gabriela, ¿qué pasa?
Gabriela dijo: —Nada, solo quería recordarles que tengan cuidado.
—Nos cuidaremos, no te preocupes —dijo Estela.
Gabriela asintió.
Los vio partir, sin poder ayudar en nada.
Su expresión era melancólica.
Águila se acercó: —Señora, ¿necesita ayuda con algo?
Gabriela negó con la cabeza: —Vamos adentro.
Ella dijo: —Gracias por todo lo que has hecho mientras no estaba.
—Es mi deber —respondió Águila, bajando la mirada.
Gemio se ac