La luz en los ojos de Aurora se desvaneció poco a poco, murmurando: —Aún así significa prisión.
—No es posible evitar la prisión —la consoló Fernando. —Pero es mejor que perder la vida, ¿no crees?
Aurora miró a Alberto: —Tú…
—Estoy dispuesto —dijo Alberto muy calmado.
Sabía el peso de sus errores.
Y sabía que no hay reparación que pueda dejarlo ileso.
En realidad, la sugerencia de Fernando era la mejor opción disponible.
—Deberías volver ahora, deja el resto en mis manos —Fernando la apoyó.
Auro